¿Cómo has llegado a este punto? ¿Qué te ha ocurrido? ¿Qué es lo que te ha hecho cambiar? ¿Cómo es posible que no haya nada que te motive, nada que te guste? ¿Qué piensas hacer con tu vida?
Ni siquiera yo te conozco, no eres la misma persona sensata y segura de lo que hacía. Parecías alguien con las ideas claras, dispuesto a luchar por las cosas que te importaban, sin embargo ahora... parece increíble. De repente has tirado todo por la borda, de un manotazo has barrido todo lo que había en la mesa: todo lo que querías, todo lo que tenías... ¿Por qué?
Explícame cual ha sido el punto de inflexión que te ha hecho cambiar, el punto en el cual tu vida ha dejado de tener sentido, no ha podido ocurrir de un día para otro, estas cosas no son así... algún motivo tendrás, algo te habrá ocurrido para que de repente no sepas quién eres y qué buscas... no lo entiendo.
A lo mejor necesitas ayuda... no sé... alguien que pueda orientarte... ya me entiendes. Hay profesionales que puedan entenderte, que te hagan pensar en las causas de tu estado y quizá te abran un poco las ventanas de tu mente y dejen entrar un poco de aire fresco a tu cabeza. Deberías pensar las cosas con más calma, tómate un tiempo... a lo mejor estando sólo una temporada consigues aclararte un poco, necesitas ver qué es lo que realmente quieres y qué es lo que no te interesa.
Puede que necesites estar más ocupado, busca un trabajo o piensa qué oficio te gustaría desempeñar en un futuro y estudia algo relacionado, no sé... ya sabes que ahora sin títulos no eres nadie... todavía eres muy joven y tienes mucho tiempo por delante. O mejor aún, aléjate de todo, haz un viaje... vete una temporada al extranjero, dicen que es una experiencia muy buena conocer otras culturas, otra gente, otro idioma...
Te buscas allí un trabajillo para ir tirando... no sé... de camarero aunque sea, y estás por lo menos unos 6 meses haciendo tu vida... quizá sea esa la solución... no sé... dime algo, ¿qué piensas tú de todo? Es necesario que te aclares cuanto antes, no pensarás estar así toda la vida porque luego, dentro de unos años te vas a arrepentir y pensarás “ay si yo hubiera hecho esto o lo otro...” Te lo digo en serio, como sigas así se te va a pasar el arroz, que te lo digo yo...
Fíjate en fulanito, que chaval más trabajador... oye, vio que para estudiar no valía y montó su propio negocio y mira que bien le va... y tiene tu edad. O sino mira a menganita, el otro día me encontré con su madre y me dijo que estaba haciendo un master en Madrid y que luego iba a ir a Irlanda a aprender inglés... seguro que a esa chica se la rifan en cuanto termine de estudiar. En cambio tú no sabes lo que quieres, no sólo en tu futuro profesional, es en todo. Con lo inteligente que eres parece mentira que no tengas nada decidido... ¿qué piensas de la vida?
Lo mejor de todo es que no puedes responder, comprendes todo lo que te dicen y sabes que no estás en una situación buena, pero lo mejor es que tienes la mente en blanco y lo único que aciertas a decir es “no lo sé...”
Todo esto te supera, te asusta que todo lo que sabes es que no sabes nada, y por más vueltas que le das no consigues hallar ninguna respuesta.
Es como si un día te hubieras levantado de la cama y el mundo se te hubiera puesto del revés sin ni siquiera avisarte, sin darte tiempo a reaccionar. Encuentras que todo ya no es lo que era y ninguna de las opciones que tienes a tu alcance te convencen. Las promesas que habías hecho y que te habías hecho ya no tienen sentido. Te encuentras en una sala de espera sin esperanza y no quieres ser el mismo de antes pero no sabes por donde empezar.
Todas las señales han desaparecido, es de noche y conduces por una carretera sin líneas que la delimitan, sin señales que te digan a que velocidad debes ir, sin paneles de dirección, sin flechas de indicación, sin cambios de sentido, sin hitos kilométricos que te indiquen cuánto llevas recorrido y cuánto te queda por recorrer...
Sólo sigues conduciendo, avanzando sin saber si vendrá otro conductor en sentido contrario y acabará con tu viaje. Te duelen las piernas, los brazos los tienes rígidos y el cuello ya no puede sujetar tu cabeza; miras a tu alrededor y ni siquiera hay un área de servicio dónde puedas parar y descansar.
Ahora mismo no es que tu vida sea un caos, tú eres el caos personalizado.
Ni siquiera sabes qué hacer dentro de 5 minutos como para saber lo que ocurrirá dentro de 5 años.
A lo mejor es que estás algo cansado contigo mismo y sientes que necesitas hacer cosas que tu otro yo nunca se hubiera atrevido a hacer. Te has dado cuenta de que necesitabas romper las únicas ataduras que tenías y que ahora puedes hacer lo que se te antoje sin tener que arrastrar a nadie.
El gran problema es que no sabes qué hacer exactamente, aunque alguna idea tienes, al poco tiempo te arrepientes de todo y te gustaría volver a tu estado anterior y conformarte con lo que tenías y con lo poco que soñabas.
Por lo menos, una cosa sí que tienes clara, y es que no vas a permitir que nadie organice tu vida, prefieres tomar la ruta equivocada y rectificar otras 20 veces, antes que hacer lo que con todas las buenas intenciones, te aconsejan tu familia y amistades.
La verdad es que sería muy cómodo dejarte llevar, que otros piensen por ti y decidan qué es lo que debes pensar, pero supongo que en el fondo sigues siendo un poco rebelde y basta que te digan una cosa para que intentes hacer lo contrario.
Ahora que, mirándolo así, nunca habías estado tan libre, es justo el momento en el que puedes decir que ya no tienes nada que perder y mucho que ganar. Aunque tanta libertad también asusta.
Te sientes como el ratoncillo que ha nacido y vivido siempre en la jaula de un laboratorio, que nunca ha conocido otra cosa y que, al calorcito de su hogar y bien alimentado ni sufre ni padece.
Pero un día, todo cambia en la vida de ese ratón, ya que cuando amanece encuentra que la puerta de su jaula está abierta. Y piensa “¡qué extraño!” “¿quién la habrá dejado así?” “si yo nunca me he quejado, ni he pedido que me la abran” “¿será una trampa?”
Lo primero que hace el ratoncillo es acurrucarse en el rincón más lejano a la puerta, esperando que alguien rectifique su error y la cierre. ¿Para qué iba él a salir? La vida que lleva es la mejor que ningún ratón podría desear... sin embargo... ¿cómo está tan seguro si no conoce exactamente como viven los otros ratones? A lo mejor, por echar un vistazo y ver lo que hay fuera tampoco pasa nada, siempre tiene tiempo de volver a su jaula. Entonces el ratoncillo, temeroso de lo que va a encontrarse, asoma el hocico y luego el resto del cuerpo fuera de su hogar. Se siente emocionado y su diminuto corazón late más aprisa que nunca. Decide bajar al suelo, no es peligroso, ya que la jaula no estaba colocada a mucha altura y con un leve esfuerzo podría saltar y caer sano y salvo, ya que todavía es joven y se encuentra pleno de facultades.
Y así lo hizo, cogió impulso y de un brincó alcanzó el suelo sin problemas. Pero... ¡oh dios mío! Resulta que al echarse hacia atrás para impulsarse había empujado un poco su jaula de cristal, con tan mala suerte que la endeble sujeción de la puerta había cedido y una vez en el suelo, la jaula se había cerrado, probablemente para siempre...
Ahora sí que sentía pánico y la idea de ser libre no le hacía ninguna gracia, ya no sabía dónde ir y tampoco podía dar un paso atrás ya que si sus cuidadores veían que se había escapado, seguramente pensarían que era un desagradecido con ellos y ya no volverían a cuidar de él.
Así que resignado, el ratoncillo emprendió una aventura, de la que no sabía qué podía esperar, y abandonó todo lo que tenía en busca de quién sabe qué.
¿Cómo termina esta historia? La verdad es que nadie sabe lo que le ocurrió a ese pequeño ratón. Los más optimistas dicen que encontró un hogar en el campo, junto a otros de su especie y que ahora vive feliz con una ratoncita en una urbanización con piscina y todo. Sin embargo, hay otros que opinan que murió de frío o de hambre, ya que acostumbrado al calor de su jaula y a que le dieran la comida en la boca, no aguantó más de una semana al aire libre; sino es que se lo comió un gato o le atropelló algún coche.
Moraleja: no des un paso atrás ni para coger impulso.
¿Todavía estás ahí? Sigues tumbado en la cama con ganas de nada, intentando abrir un claro en la borrasca de tu mente, pero... ¿cuál ha de ser el camino que ha de guiar tus pasos? A lo mejor todos ellos desembocan en un acantilado sin salida, ¿quién te dice que tu vida debe ser un éxito? ¿quién te asegura que serás por siempre feliz? ¿acaso no hay mártires en este mundo? ¿por qué no ibas a ser tú uno de ellos? ¿qué tienes de especial que no tengan los demás?
Piensas que el secreto de vivir sea hacerte más duro de lo que eres, más valiente para lanzarte al vacío sin pensar lo que vendrá después. Debes empezar amándote a ti mismo, tienes que cambiar algunas cosas de tu carácter, eso está claro, pero tú eres tú, y nadie más. Por mucho que te armes con una inmensa coraza contra las desdichas tienes que saber que en el fondo eres ese chico tímido, frágil e inestable que en el fondo de su alma siempre seguirá viajando a través de carreteras sin nombre.
Acéptate a ti mismo y tira para adelante con la cabeza bien alta porque tu cuerpo y tu mente son las únicas posesiones que tienes y son igual de valiosas que las que tienen el resto de los seres humanos. ¿Acaso has pensado que eres menos que los demás? ¿O que serías incapaz de hacer lo que hacen otros? Puede que aunque la respuesta a la segunda pregunta sea afirmativa, no quiere decir que la primera también lo sea por regla de tres simple. Todavía eres demasiado joven para darte cuenta de para qué vales realmente y el hecho de compararte con los protagonistas de algún concurso o serie televisiva no va a beneficiarte en absoluto ya que terminarás por idealizar a los demás y a autocompadecerte de ti mismo.
¿Te gustaría tener las cosas tan claras como tu vecino? ¿Pagarías dinero por poder asentarte en un lugar y no ser un completo inconformista? ¿Existe alguna forma de sentirte libre y conformarte con lo que tienes y con la ciudad donde vives?
Eso sí que no lo puedes buscar en ningún libro, amigo mío. Ni habrá nadie que te lo pueda decir por activa o por pasiva.
¿Acaso las personas que tan bien dan consejos no son frágiles y caen como tú?
Piensa en algo, la muerte está tan segura de su victoria que nos ha dado una vida de ventaja. Así que aprovéchala todo lo que puedas, tanto si has nacido con estrella como si has nacido estrellado, explota tus opciones al máximo y no te arrepientas nunca del pasado, ya que por muy malas experiencias que hayas tenido siempre habrán servido para destacar todos los momentos maravillosos que has vivido y para enseñarte a ser más fuerte.
Si ahora crees que todo lo que te rodea es un caos, que tu vida es un cúmulo de errores y que tienes pocas oportunidades de mejorar; déjame que te diga que adelante, que sigas confundiéndote todo lo que puedas porque algún día acertarás en algo, y sobre todo que trates de amarte a ti mismo sobre todas las cosas y que te dediques no a hacer lo que quieras, sino a querer lo que hagas.

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